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Ejercicio creativo número 1

agosto 6, 2018
¿Qué me gusta?
1. Me gusta el mar, sobre todo si está tibio.
2. Me gusta escribir.
3. Me gusta cantar.
4. Me gusta tirar.
5. Me gusta dar clases particulares de inglés.
6. Me gusta hacer proyectos fotográficos, sobre todo con Fifi.
7. Me gusta cuando tengo muchas ideas creativas. No me pasa muy a menudo.
8. Me gustan algunos postres sin azúcar.
9. Me gusta la idea de tener un hijo(a).
10. Me gusta Eduardo Carrión. Número 10 jijiji.
11. Me gusta Luciano Castro.
12. Me gusta Buenos Aires.
13. Me gusta el tango.
14. Me gusta Hombres G.
15. Me gusta pensar en las cosas que me gustan. :)
¿Qué no me gusta?
1. No me gusta que la gente opine tanto acerca de lo que como o no como.
2. No me gusta la gente que inicia rumores en los trabajos.
3. Mi chamba (sinceramente).
4. No me gusta cuando los chicos piensan que porque eres amable es porque quieres estar con ellos o, peor aún, por que te los quieres tirar.
5. No me gusta la gente que me pregunta todo el tiempo porque no me embarazo ya.
6. No me gusta levantarme temprano por obligación.
7. No me gusta cuando la gente se sorprende de mis alergias alimentarias.
8. No me gusta sentir ansiedad.
9. No me gusta no poder viajar lejos en auto.
10. No me gusta extrañar a las personas que ya están en otro plano.
11. No me gusta recordar mi pasado.
12. No me gusta que las playas de Lima se hayan vuelto una cagada por la ineficiencia o desidia de sus autoridades.
13. No me gusta el ají de gallina.
14. No me gusta la hipocresía.
15. No me gusta Arequipa.
¿Qué les gusta a ustedes? ¿Y qué no les gusta?
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Por las noches

junio 8, 2018

Por las noches sueño cosas loquísimas, no sé si es que nadie cuenta sus sueños o es que nadie sueña las cosas raras que yo.

El otro día no sé porque recordé un sueño que tuve el año pasado.

Estaba yo en una especie de burdel/telo con iluminación verdosa, las paredes eran también verdes y estaban viejas, como carcomidas por el tiempo. Era un lugar sucio pero yo no estaba desesperada como podría suponer por mi fobia a la suciedad de la vida real. Me sentía cómoda ahí.

Me veía de lo más tranquila caminando entre recovecos y cuartos súper extraños. Entraba a uno y estaba en la cama un gordo terrible, como un indigente, totalmente malaspectoso y yo iba seduciéndolo con mi caminar. Me di cuenta de que era una prostituta. Andaba con mis taquitos por todo el burdel entrando y saliendo de diversos cuartos y rincones del lugar. Había otras mujeres como yo y las sentía como colegas. Fue un sueño rarísimo pero a mi me resultó interesante ver ese lugar, estaban los cuartos llenos de lámparas con luces ténues, cuadros antiguos (todo un desorden) y gente de lo más particular.

Yo siempre sueño cosas de sexo, la mayoría pesadillas, y las tengo desde muy niña pero es primera vez que sueño que soy prostituta. Me ha venido bien este sueño porque no hubo forcejeo, ni me sentí mal. Diría incluso que no fue una pesadilla, fue agradable verme ahí.

Estuve leyendo hace unos días acerca de las vidas pasadas y estoy sospechando que tal vez a eso se debe tanta repetición de tipo sexual en mis sueños.

¿Ustedes tienen sueños repetitivos? ¿De qué tipo?

Cuando vivía dopada

junio 8, 2018

Cuando vivía dopada no era yo. Viví dopada durante aproximadamente 7 años de mi vida, como desde los 19 años hasta los 26. Al principio me dejaron dos antidepresivos por día, cada pastilla 20 soles: 40 soles al día + los ansiolíticos genéricos, eso no sumaba mucho. Eso me daba derecho a volverme totalmente extrovertida, llegaba a clases (en esa época estudiaba Fotografía) y abrazaba a todos los que se me cruzaran, andaba contentísima todo el tiempo, en euforia total, como una loca descontrolada. Definitivamente esa no era yo.

Luego no pude costearme esas pastillas y pasé a la famosa Fluoxetina, primero como Prozac y luego se iba yendo la plata y pasamos a los genéricos. Una cojudez. La mezcla que tomaba de Fluoxetina y Alprazolam casi no me hacía nada, me iban variando las dosis de ambas y yo iba cada vez adormeciéndome más. Estaba todo el tiempo con sueño, cansada, mi memoria se había hecho mierda (que tampoco la tenía tan buena la memoria pero se terminó de cagar) y mis pocas ganas de vivir se esfumaron. La vida no me hacía ninguna gracia. Así pasé todos esos años, perdida. Tengo huecos enormes en mi memoria. Pasaron cosas que simplemente ya no recuerdo.

Gracias a Dios, que en su infinita sabiduría me enfermó de gastritis y empecé a vomitar las pastillas apenas las tomaba. Tuve que dejarlas y empecé mi primera terapia psicológica. Una bendición tras otra. Primero hice terapia psicoanalítica, luego pasé a terapia cognitiva conductual para finalmente llevar una asesoría holística, una maravilla. Una vez que dejé las medicinas mi cuerpo fue mejorando, sobre todo mi mente, fui sintiéndome cada vez más alegre y sobre todo alegre conmigo misma, porque lo estaba haciendo yo sola y ya no tenía que dañar mi cuerpo para “salir” de la depresión.

Siempre estaré muy agradecida con esas 3 terapeutas que me supieron escuchar, sobre todo agradezco a Dios el hecho de haber conocido a Bertha. Ella me enseñó que se puede vivir bien, que no tenía que vivir sufriendo para siempre, que debía vivir, no sobrevivir. Yo de verdad había estado muy confundida antes. A veces hace falta que a uno le ayuden a abrir los ojos. A veces uno solo no puede.

Hoy vivo más despierta. No estoy contenta todo el tiempo, ni tengo muchos amigos, tampoco tengo relaciones perfectas, ni estoy en paz todo el tiempo, pero hoy sé que los malos momentos terminan por pasar, que no durarán para siempre, que debo tener paciencia y más tolerancia con las personas que me rodean pero sobre todo conmigo misma, que de aquí nace todo.

La búsqueda de mi tranquilidad la hago a diario y no debo parar esa búsqueda nunca. Siempre debo tener fe en que todo pasa por mi bien, aunque no parezca. El universo es infinito y hay aire para todos. Vivir es un milagro. Debo alegrarme solo por el hecho de estar viva hoy y tener la oportunidad de reiniciar, si es necesario, cada día, cada minuto.

Gracias.

48.Define el amor. ¿Cómo sientes que es?

mayo 24, 2018

Siento que el amor es algo que debe darse a todos, no de igual forma claro, pero si a todos. Siento que eso es el amor.

Nunca ha entrado a mi Facebook

enero 17, 2018

Estaba en la sala de mi casa leyendo una Atalaya que me regalaron los Testigos de Jehová el otro día y oyendo de paso la conversación (por teléfono) de mi mamá con mi tía Heidi… Mi mamá le contaba que se encontró con una tía de esas que yo no conozco, hijas de una media hermana de mi abuelito. Florcita Domínguez.

Pues resulta que esta señora Florcita, mi tía desconocida, va a la peluquería de mi mamá a hacerse las manos y los pies. Mi mamá va a cepilllarse el pelo.

Le contaba Florcita a mi mamá que a mi tía Ma.Eugenia se le veía muy contenta con su nueva nieta, que muy lindas, muy bonitas, bla bla bla y que ella pronto iba a ser abuela también, ¡la bebé nace en junio! dijo muy emocionada a lo que mi mamá respondió “¡Yo también tengo un nietecito!”

“Ah si! No te creo!” dice la tía Florcita.

Mi mamá a Heidi por teléfono: “¿Te das cuenta? Nunca ha entrado a mi Facebook”.

Mi mamá insiste: “¡Le importo una mierda!, ¡no sabía cuántos nietos tenía!, ¡es como si no existiera!, ¡nunca ha visto mi Facebook!”.

Mi mamá le dijo “sí” y le mostró una foto en el celular.

La tía Florcita remató:

¡Qué bonito es! ¡Parece una mujercita!

Un día no vuelve a empezar

octubre 6, 2017
Carajo! Ha pasado tanto tiempo desde que no posteo nada en el blog que he perdido la clave y no puedo entrar. Ya puse seis claves y nada.
Han pasado dos canciones enteras de uno de los discos más lindos de Jorge Pardo. Entré a mi gmail a tipear el post desde aquí y ya entrar cuando buenamente pueda al blog.
Mi laptop está terriblemente infectada y no avanza con facilidad.
Mi disco de Jorge Pardo se está rayando. Puse la 5, la 6, se está rayando. Le he tenido que dar una limpiadita con mi chompa blanca, canción número 1 otra vez. Mejor…
Con esta canción quise empezar a bloguear. Creo que ya lo estoy haciendo finalmente.
Perdón por tanto texto aburrido. Me provocó escribir inicialmente porque hoy vine “despierta” del trabajo, cosa que nunca pasa. Generalmente llego, me baño rapidito, como rapidito y me duermo rapidito. Es trabajar, comer y dormir, atroz!
Hoy he llegado a la casa casi podría decir que feliz. Enérgica, no sé que pasa. Eduardo me hizo notar, cuando entré poco más que saltando al baño mientras él se bañaba, que tal vez era la combinación de sobrante de Coca Zero con el café del almuerzo, puede ser… Parece ser que mi cuerpo necesita siempre alguna sustancia motivadora. Bueno si hoy me sirve para escribir y relajarme, bienvenida la Coca Zero y bienvenido el café con leche del almuerzo.
Hoy almorcé con una gran amiga, se llama Carmencita. Nos encontramos cerca de la biblioteca (yo trabajo en una biblioteca) en un café y pedimos unas comiditas ricas. Nos hemos muerto de risa conversando, me encantó verla, me hacía falta cafeína, me hacía falta la coca de la gaseosa pero sobre todo me hacía falta una buena conversación con una buena amiga. Me ha llenado de energía, de buenas vibras. Sí, estoy feliz.
Hasta le escribí a mi papá por el messenger de fb. Para escribirle a mi papá debo estar en un estado de ánimo especial, de cierta valentía. Él me contó que está un poco enfermo pero tengo fé en que pronto mejorará, siempre fue así gracias a Dios claramente.
¡Estoy “hablándoles” de Dios! Ahora recuerdo que ayer le pedí su voluntad en mi vida. Tal vez es eso lo que cambió. Muchas veces se la pedí pero esta vez junté las manos y me tomé más tiempo de lo que suelo tomarme para este tipo de conexiones.
Estaba esperando escribir algo de esto para poder tomar mi cetirizina (pastilla que me hace desfallecer casi al instante) y acostarme. ¿La tomaré ya?
Quiero empezar mi árbol genealógico virtual. Inicialmente quería escribir acerca de eso pero se me ha juntado todo en la cabeza.
Lamento si este post está un poco de cabeza pero les prometo que lo que viene vendrá con más orden. No podía desaprovechar esta oportunidad para volver al blog.
Gracias Carmencita! Un beso a quien pase a leer este blog tan personal. Y un abrazo para ti.
Cetirizina adentro.

¿Dónde habré dejado mis llaves?

julio 18, 2017

Hoy llegué al edificio, donde vivo ahora, con cuatro chocolates para comer rápidamente antes de que llegue Eduardo y me pille. Toqué el intercomunicador porque, para variar, los dos vigilantes estaban en otra y ni me vieron en la puerta. Me abrieron, entré, “Buenas noches, buenas noches”. Pasé veloz y subí al ascensor. En el ascensor abrí el cierre de la mochila para sacar mis llaves… ¡Mierda! No están…

¿Dónde están? ¿Dónde dejé mis llaves? No lo recordaba y no importaba tanto porque lo que importaba es que no las tenía conmigo en ese momento. Me quedé  fuera.

Me fui a sentar en una banca del patio del edificio. Un patio hermoso. Siempre quise pasar el rato ahí pero en estas circunstancias era una pesadilla. Helado. Congelado.
Le escribí a Eduardo, a mi mamá y a mi mejor amiga. Nada…
No esperé más. Abrí un Kit Kat, me lo comí. Una bolsa de M&Ms, hecha. Me fui a las escaleras del edificio y abrí el segundo Kit Kat. En este punto debo resaltar porque hago hincapié en los chocolates que me he comido y es que soy comedora compulsiva y además resistente a la insulina y tengo prohibida el azúcar.
Ahora estoy sentada en las escaleras como una señora loca. Porque ahora soy una señora y las señoras no se sientan en las escaleras de emergencia a comer chocolates compulsivamente y a escondidas. Nada más alejado. Han pasado ya dos personas y un perro. He sido descubierta. No me fui al hall de recepción para no tener que ver y oír a los de seguridad mientras pecaba y para que no me vea nadie. Ay…
Al menos no me encontró Eduardo infraganti.
Aún tengo un chocolate en la mochila y mañana tengo grupo.
¿Me lo como? ¿Cuándo me lo como? Estoy muy llena ahora.
¿Dónde diantres dejé mis llaves?…