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Pepe

octubre 26, 2016

Aún puedo recordar cuando conocí a Pepe. Fue hace unos 4 años más o menos.

Alguien en la casa, eso si ya no recuerdo quien, vino y me dijo que había un perro lindo corriendo en la calle, que había pasado cruzando la fachada y corriendo como para la manzana de enfrente.  Llamé a gritos a Natalie y salimos corriendo tras de él. A mi me aterraba la idea de que lo atropellen como atropellaron a Nikita, fue algo muy triste.

Corrimos dando vueltas a la manzana de en frente, a la manzana del costado, a la manzana de enfrente otra vez, luego cruzó 28 de julio, ¡casi me muero! Felizmente fue solo el susto, paso tranquilazo Pepe, como si hubiera cruzado cualquier cosa. Cruzamos nosotras y seguimos corriendo (y yo que ni sabía lo que era correr). Llegó hasta la altura de la bodega de la señora china y volteó a la derecha, cruzó nuevamente una calle jodida y llegó al parque de Almudena (antes conocido como el parque de Nicholas). Entró al parque, salió del parque. Natalie y yo estábamos exhaustas. Era un día soleado y ya había corrido más que nunca en mi vida, incluso contando lo que corre uno cuando es niño, que de hecho es más que lo que corre un adulto sedentario como yo. Pero no paramos, seguimos. Pepe corrió hasta Benavides, volvió…

Pepe, Natalie y yo nos cruzamos con un chico que limpia los autos, trato de coger a Pepe, tenía un palo en la mano, soltó el palo y se echó encima de Pepe. Pepe, hermoso y defendiéndose, le mordió el brazo. Le mordió el brazo horrible, le sacó la mierda. Nosotras nos quedamos lelas pero luego nos dimos cuenta que ese chico mentía. Mientras trataba de cogerlo había dicho que él lo iba a llevar a su casa, que conocía a su dueño. ¡Mentira! Pepe no se dejó con él y empezó a caminar con nosotras camino a casa.

Una cuadra más cerca de la casa paro. Por fin paro. Exhausto. Exhaustos los 3. Paro en la puerta de alguien que había dejado un pote con agua para los perros de la calle. Pensé que tal vez vivía ahí. Pepe era (o es Dios quiera) un cocker spaniel de color beige precioso y de esa ventana asomaron 2 ó 3 perros similares. Toqué el timbre y pregunté pero no, no era su casa. La chica que abrió me explicó que dejaba el pote siempre en verano y bla bla, una excelente persona, al menos con los animales sin hogar, muy amable conmigo también.

Pepe tenía una especie de lazo/corbata de colores navideños de esos que ponen en las peluquerías tras bañarlos. Mi amiga Natalie, que es súper listilla, le desamarró la corbata navideña y la convirtió en una correa cortísima, súper incómoda para llevarlo (a menos de que la lleve un enanito) pero una correo de todas formas. Lo llevamos a la casa. Se dejó muy tranquilo.

En esa época yo vivía con mi abuelita, llegamos a su casa, le dimos agua, probamos con comida casera y nada, entonces le compramos bolitas y nada, solo quería agua el pobre, estaba deshidratadísimo. Luego ya comió y pasó un mes o dos hermosos meses en la casa. Igual buscamos la manera de reunirlo con su familia humana de origen. Puse carteles en los postes, donde no veía Serenazgos porque está prohibido me enteré, puse anuncios por Internet, conocí mucha gente bacán en esta búsqueda. Llamaron algunas personas. Me preguntaban si lo vendía. Querían pagarme 200, 400 soles por Pepe. ¡Qué atrevidos! Les decía que no y si insistían les cortaba. El tiempo que Pepe estuvo en la casa con nosotros se portaba muy bien conmigo pero al resto de la familia los mordió, un par de veces a mi mamá y un par de veces a mi sobrinita. Y se fue todo a la mierda. No es que pensaba quedarme con él pero si no encontrábamos a su familia, pasaría naturalmente. Pero no pasó. Lógicamente Pepe tuvo que irse, les dejó unas marcas horribles a mi mamá. En realidad ella era muy buena con Pepe pero cuando yo tenía que trabajar editando mis fotos la encargada de sacar a Pepe del cuarto era ella. Pepe me sacaba el brazo del teclado con su cabeza, no me dejaba trabajar las fotos. A mi me parecía muy dulce pero yo tenía que trabajar y ahí es donde entraba mi mamá y Pepe no más la veía venir y se ponía furioso. Pobre mi Pepe.

Quien lo quiso adoptar fue Lucio, un señor ahora insoportable que hace diversos trabajos en mi cuadra, caballero, se lo llevó una mañana en la que yo preferí no levantarme de mi cama, no abrí ni los ojos, sólo oía, pero no quería ni oir. La verdad es que yo tiendo mucho a la depresión y no pude hacerlo de otra manera, estuve con él horas antes pero cuando tuve que despedirme finalmente fue así. Dicen que Pepe se fue contento, eso espero.

Un tiempo después recibí una llamada de un hombre que decía ser el dueño de Pepe. Le conté que ya lo había dado en adopción y me dijo que quería venir a hablar conmigo. Vino.
Era un tipo rarísimo. Me empezó a hablar de lo fino que era Puccini (así le había puesto el pelotudo, la verdad es que lo recuerdo con fastidio no sé bien porque…). Me dijo que por cruzarlo le pagaban $200 dólares y no sé que otras cojudeces sin importancia. También me dijo que su esposa estaba en la esquina esperando pero que no quería venir porque le daba mucha pena y estaba llorando. Rarísimo. A mi me sonó a ñanga. La cosa es que le dije con quien estaba viviendo Pepe y fue a buscarlo. Me metí a la casa.

Al día siguiente me encontré con Lucio. Me dijo que Pepe se había perdido, que ya no se lo podía devolver al señor. Que igual le caía pésimo así que no se lo quería dar. Mmmm. Yo no me di cuenta que era mentira porque soy súper cojuda. A los dos días se me acercó otra vez y me dijo que por si aca era mentira que se había perdido, que el señor fue a su casa en San Genaro, Chorrillos y que él le tapó la boquita a Pepe para que no haga bulla. Una mierda todo. Pero al menos ahora me decía que Pepe estaba en su casa, vivo y bien. Yo me animé a dárselo a él porque me dijo que tenía otro perro y que iban a ser amigos… Creo que estoy quedando como una pava al postear esto. jajaja. pero así soy yo.

Buen tiempo le seguí preguntando a Lucio por la salud de Pepe, que que tal le iba con el otro perrito, me contaba que se iban a pasear juntos, que dormían juntos, que todo estaba muy bien. Yo estaba algo tranquila imaginando esa situación en la que estaba Pepe, acompañado, contento.

Poco tiempo después me encontré con la hija de Lucio en la calle y le pregunté por el famoso Pepe. “¡¡¿¿Quién??!!” me respondió. “¿Qué Pepe?” Y yo me quedé congelada. “Pepe pues, el perrito”.- le dije. “Ahhhh ¡Lassie! Bien”.- contestó. Nos cagamos de risa. Pensé pobre Pepe pero que chucha que le digan Lassie si le dan un hogar feliz.

Así que Pepe se volvió Lassie. El supuesto “dueño” (si es que se le puede decir a alguien dueño de alguien) se quedó sin su negocio de reproducción de pedigree y yo me quedé sin Pepe.

Una vez comentando con mi amiga Fifi acerca de Pepe y de como se encariñó conmigo así tan rápido y tan bonito y me dijo “Pero claro pues Tesi, si lo perseguiste por las calles como una loca. Se dió cuenta que estabas enamorada de él”.

Como extraño esas épocas en las que podía conversar con Fifi por horas por teléfono, correr con Natalie por las calles y abrazar a Pepe para dormir.

 

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2 comentarios leave one →
  1. octubre 26, 2016 7:06 pm

    Me encantó, me reí, me acordé de Pepa, mi querida perrita que tuve que regalar por circunstancias muy especiales. Entiendo, y ahora mismo voy a escribir sobre la cesárea de Pepa y los hijos que perdió…
    Me gusta mucho el hecho de que la mayoría de veces, encuentro humor en lo que escribes, y éso es muy bueno.
    Gracias,

    Me gusta

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